Tres falsos mitos sobre los palillos chinos

El sushi se puede comer con la mano, pero la costumbre más extendida es utilizar los palillos. Estos forman parte del ritual del sushi y, aunque no dominemos su uso o seamos principiantes, nos resistimos a abandonarlos tanto como a no mojar los makis o los niguiris en salsa de soja. Su manejo con soltura es un símbolo de status como foodie amante de la comida asiática veterano. ¿Pero de dónde procede esta costumbre?

El origen del uso de los palillos para comer en China, país desde el que se extendió al resto del Lejano Oriente, se pierde en el tiempo. Hay quien dice que hace 3.000 años, cuando el salvaje Occidente comía con las manos como los animales, en las sofisticadas cortes imperiales chinas ya se utilizaban palillos. Esta cronología es difícil de comprobar, pero sí hay pruebas de su uso en el siglo XIII.

Existen incluso leyendas sobre su invención. Una de las más populares es la llamada “Dayu Zhishui yu Kuaizi”, protagonizada por el soldado Da Tu, a quien un emperador ordenó encauzar un río que inundaba continuamente la región. El soldado se embarcó en esta tarea con tal afán por ayudar a la población que no comía, bebía, dormía ni veía a su familia. Un día tenía tanta hambre que hirvió carne en una olla llena de agua. Como no quería perder tiempo esperando a que se enfriara para sacarla, cortó dos ramitas de bambú para no quemarse, ensuciarse ni perder tiempo, provocando tal admiración entre sus hombres que no tardaron en imitarle.

Leyendas aparte, lo cierto es que es un método más higiénico se las manos, que no requería grandes habilidades ni costosas materias primas para elaborar los utensilios, pues cualquiera podía hacer dos palillos y el bambú es frecuente en Asia. También eran resistentes al calor y carecían de un olor o sabor fuerte que modificara la comida. Además, este método funciona perfectamente con el tipo de comida que se consume en estos países, siempre cortada en pequeñas porciones, para que se cocinen rápidamente sin necesidad de gastar mucho combustible. Esta costumbre evita la necesidad del uso de un cuchillo en la mesa, contrario asimismo a las enseñanzas pacifistas y vegetarianas de Confucio, para quien el cuchillo era un arma que se utilizaba para matar.

Una vez aclarado su origen, legendario o práctico, desechamos algunas concepciones generalmente aceptadas:

1.- En todos los países orientales se utilizan palillos para comer.

En China y en países de su área de influencia, como Japón, Vietnam, Corea y Taiwan, se utilizan palillos para casi todos los alimentos, pero no así en Tailandia o Filipinas, donde se han impuesto los cubiertos occidentales, o en Malaysia, donde pervive en los ambientes menos educados la costumbre de comer con las manos.

2.- Todos los alimentos se comen con palillos.

Es cierto que el arroz se puede comer con palillos, pero no como lo haríamos con un tenedor. El arroz ha de estar debido en un bol pequeño que se levanta con una mano y se acerca a la boca mientras que con la otra mano se empuja la comida rápidamente. Si el arroz está en plato se come con cuchara. Esta se utiliza también para terminar una sopa después de comer los tallarines y el resto de ingredientes con los palillos. Eso sí, sin pincharlos, lo que se considera de mala educación. Solo se permite pinchar los alimentos en el caso de los shí jiao, unos raviolis hervidos muy resbaladizos.

3.- Todos los palillos son iguales.

Los palillos chinos, llamados Kuai-zi, más habituales están hechos de bambú o madera y miden entre 23 y 25 cm. Son rectangulares y tienen la punta roma. Pero cuando comenzaron a utilizarlos en Japón, redujeron su tamaño a 20 cm para los palillos para hombres y 18 para los femeninos, así como laquearon la madera con la que los fabricaban. También en otros países se han utilizado palillos de sándalo, teca, cedro, pino o hueso. Los nobles chinos los preferían de jade, oro, plata, coral o marfil.

En la actualidad, los dos tipos de palillos que existen son los individuales, con los que se come, y otros más gruesos y largos con los que se cocina y sirve la comida porque no está bien visto servirse de la fuente común con los mismos palillos con los que uno come.

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